viernes, 13 de marzo de 2009

En estos tiempos, donde todo sobra, donde todo falta, nos vestimos de cómplices del caos con más facilidad. No es casualidad ni accidente que las calles reclamen paz a fuerza de golpes; que la gente llore sangre pidiendo sangre.

Nos es fácil a todos hacer desde las palabras, crear desde el imaginario y sufrir desde la ética. Nos es fácil pensar que alguien debe pensar por nosotros, y que sólo hará las cosas mal quien pueda hacer algo. Bien claro debería estar que todos podemos equivocarnos, y bien claro, también, debería ser el concepto aquel que versa que sólo se equivoca quien hace.

Vestirnos de víctimas nos hace más frágiles, nos limita y condiciona; nos ubica en un lugar de espectador ingrato que no nos resulta familiar, pero que, de un modo u otro, hemos forjado. Sería prudente, entonces, que alguna vez seamos nosotros quienes elijamos en qué momento gritar fuerte y cuándo esconder los dientes. Saber distinguir las consecuencias de las causas.

Una vez más, en estos tiempos, donde todo sobra, donde todo falta, nos excede la furia, nos falta la iniciativa, nos sobrepasa la falta de cohesión social, y no encontramos respuestas. Quizás, esta vez, el problema pase por nosotros. Y cuando digo nosotros, hablo de todos.

2 comentarios:

El Titán dijo...

Del Caos venimos y al Caos vamos...
Bien ahí...y que siga esto...
Ah, me emociono...

malthus dijo...

Dicen que el miedo paraliza; o te hace reaccionar de la peor manera..