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domingo, 6 de mayo de 2012

Fuck(simil) FINAL I - Escribe: Manco Cretino

Sí. Corre hacia el bar.
El cagazo suele diluirse con el alcohol, para derramarse y correr hasta una rejilla inmunda que nunca se encuentra en medio de la sobriedad. Desde la puerta lo observan sus nuevos "súbditos".
El quinto whisky marca su rostro como una bofetada; su cerebro también es cacheteado y lo obliga a saltar de la banqueta.
"¡¡¡Esto nunca fue real!!! ¡¡¡Escapá, idiota!!!" escucha entre ecos en su cabeza, desgarrado. "¿Qué pensaste todo este tiempo? ¿Nunca sospechaste que esto es un juego mental donde caen los más débiles? ¡Corré! ¡¡¡Corre!!! TENES QUE SALTAR AL VACIO". La nubosidad en sus ojos aun permite que vea sus manos y el vaso que se estrella contra la barra.
Torpemente atraviesa la puerta, tropezando con uno de los orangutanes de la custodia. Es muy fuerte lo que siente, acepta lo que escucha y procede en consecuencia. Pero sus reflejos están destruidos.
Nunca se detiene en su escape al exterior y en un segundo está en medio de la avenida, a escasos metros de un camión repartidor de gaseosas que corre por alcanzar la luz verde del semáforo.
Justo antes de ser fulminado y en un oasis del desierto etílico, cree ver sentado en el cordón de la vereda de enfrente a un sonriente Balbino.
Una gota de sangre cae sobre el zapato de quien fuera el jefe de los huraños buenos muchachos.
-Puta madre... Faltó tan poco- susurra mirando hacia el otro lado de la calle.
Suspira pesadamente. Saluda con una inclinación de cabeza, baja la mirada y vuelve al magnífico edificio base.
El resto de Emilio se amontona cerca de una enrejada "boca de tormenta".
Otra vez sucedió.

viernes, 6 de abril de 2012

Fuck(simil) 20 - Escribe: El Titán

¿Acaso todo lo que hace un hombre no tiene sentido?
El perdedor más aberrante esta justificado en la trama del universo puesto que su naturaleza de derrotado sirve como un interruptor que acciona algún mecanismo oculto, insoslayable, impenetrable para cualquier mente que no cuente con los elementos adecuados.
Emilio siempre fue un perdedor, uno de tantos asalariados que día a día se cuestionan el mero hecho de seguir siendo, de continuar con la absurda comedia que los mortales llamamos La semana. Solo esperar la muerte, que es como un viernes gris y un fin de semana hecho de eternidad. Solo esperar ese ultimo whisky y ese ultimo cigarro y esa ultima mujer explotando en un clímax insospechado o baladí.
"Mierda, que es todo esto?" piensa, y quiere renegar de las jerarquías, de las miserias, de esta vida con sabor a papa vieja.
Sabe lo que tiene que hacer: en la otra cuadra hay un bar y ya se ve ahogándose en litros de un scotch impiadoso…

martes, 28 de junio de 2011

Fuck(simil) 18 - Escribe: El Titán

—¿Excelencia? —preguntó sorprendido pero para nada honrado.

—Sí, su santidad. Y conste que todo fue una gran prueba, el disparo, la golpiza, las putas, el ácido e incluso el viejo. Necesitábamos saber si usted podría aguantar los embates de la vida, la calle, el frío de la existencia. Ahora el mundo será suyo y después, uno a uno los cielos irán cayendo, rendidos ante su presencia, oh poderoso señor.

Emilio se sabe importante pero algo le huele mal. De pronto, estos huraños buenos muchachos (la película de Scorsese se le viene a la mente de forma violenta), que lo habían arrastrado a la vergüenza de una pelea perdida, que lo habían obligado a saborear su propia sangre, ahora lo levantan como a un dios, le limpian las heridas, le dan plata para que se tome un taxi (el jefe lo acompaña), lo hacen ir al centro, a un edificio de cristal como el templo de una corporación.

¿Sería irresponsable abusar de este nuevo poder? ¿O mejor sería esperar, ver qué pasa, congeniar más con esta gente extraña pero violenta? —y por ende necesaria—.

El taxi rápidamente deja el puerto como un mal recuerdo. El jefe está sentado a su lado y lo mira con admiración. No se atreve a hablar. No sabe qué hacer en realidad, es nuevo en este negocio de ser ídolo, numen, deidad de carne.

—¿Problemas, maese? —pregunta el jefe.

Silencio.

Y se decide:

—No, solo estoy pensando la manera de cagarte bien a trompadas por todo lo que me hiciste sin la necesidad de usar mis manos…

Silencio.

Y el taxi que ya rasguña el empedrado del centro…

domingo, 27 de marzo de 2011

Fuck(simil) 17 - Escribe: Manco Cretino

¿Miedo a qué? Todo es muy confuso por estos tiempos.
Entiende sí, que esa sensación de alerta y angustia es diferente dentro que fuera de la pocilga del viejo. En el interior tiene un sabor seco y ácido; en cambio por aquí ya presagia el gustito salado y a clavo oxidado (¿a sangre?).
Algunas cosas va comprendiendo ultimamente y una de ellas es lo totalmente inútil que es escapar al trayecto de las etapas hacia donde sea que debe ir; ya no tiene demasiado claro cual es su destino "por culpa del viejo choto de Balbino" (mastica Emilio al encaminarse hacia los Buenos Muchachos).
-Se les saluda, Huraños Buenos Muchachos -arranca sin entender qué lo lleva a denominarlos así.
-Tenga Usted buenas..., Señorito -responde el que parece ser el líder de los cinco contundentes hombres, un tipejo algo más bajo pero de contextura importante- Sabrá Usted qué nos trae por estos andurriales.
-¿...? La verdad que... -intenta hablar.
¡STROK! fue la inmediata respuesta que recibió en la mejilla izquierda el desgraciado Emilio. Ahora está más inconsciente que antes, arruinado en el empedrado portuario y viendo apenas con el ojo derecho.
-Sabe Usted que no podemos pasar por alto el Sumo Ritual de Iniciación que requiere su Celeste  Categoría actual -disparó el líder Huraño.
Apenas puede suspirar el joven iniciado.
Cierra lentamente su ojo, atravesado por furiosos colores y candentes luces que se mezclan con un sinfín de sentimientos extraños, para justamente alcanzar a ver como se aproximan los cinco gorilas aparentemente encargados de dar la bienvenida a un nuevo estado.
"¿Cuál mierda es ese estado? ¿Qué carajo pasó con Balbino, el viejo Oráculo? ¿Ya 'ascendió'? Me toca a mí pasar por la ascensión, entonces..." son las inmensas incógnitas y la diminuta certeza que roen su cerebro, en tanto el exterior es molido a golpes de puño y patadas con suela de caucho duro, taco y punta de acero.
"¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Ya se fueron? ¿Todavía estoy vivo???"; el afiebrado cerebro de Emilio aun conserva algo de cordura.
Apenas abre los ojos y tras una espesa película azulina, desde lo más bajo de la calle alcanza a reconocer la silueta del jefe de los Buenos Muchachos que se pone en cuclillas a su lado y dice:
-Bienvenido, Excelencia.

viernes, 11 de marzo de 2011

Fuck(simil) 16 - Escribe: El Titán

La droga era muy buena, muy potente, muy capacitada para borrar al mundo y a sus complicadas reglas. Y cuando volvió en si, otra vez el puerto sucio, la casilla, el mate y la pava (¿sería posible que el viejo fuera un ser etéreo de verdad, o acaso lo había drogado con el verde de la infusión o con el sahumerio que gritaba humo blanco en la otra habitación?); todo, todo tal cual lo había dejado, ni una imperfección de más, ni un error de menos. Lo que faltaba, eso si, era el viejo, un detalle no menor. El muy turro lo drogó, abusó de su confianza y, vaya a saber por qué, lo dejó solo como un boludo.
La casilla comenzó a pesar, con el peso de varias atmósferas, con el ardor de la asfixia. Debe ser el efecto que le sigue al después del narcótico, pensó y el miedo —ese miedo a perderse, ese temor bien lógico de extraviarse en el Parque Chas de la irrealidad, en esas calles donde el caos todavía pinta el asfalto— se apoderó de su cuerpo. Atinó a correr, antes de que las piernas lo abandonasen. Salió como una bala de cañón al hedor del puerto. Afuera, sin embargo, lo esperaban unos sujetos. El miedo explotó como un Big-Bang: eran los Buenos Muchachos, la barra brava de Deportivo Cronópolis, y, como es de esperar, tenían deudas pendientes con él…

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Fuck(simil) 15 - Escribe: Manco Cretino


La exasperación del viejo muta a un silencio absoluto que Emilio entiende como eterno.
Silencio ¿ensordecedor?
Y el blanco inmenso, cegando los sentidos. Cerrar los ojos se transforma en la isla donde el descanso es ardiente.
Minutos, horas, días... ¿cómo medir el tiempo cuando no existe manera de saber si se asoma por allí?
Se mueve en el neutro de un lado a otro para corroborar que vive, que existe, que es...; si es posible hablar de "lado" es este ¿lugar?

Salta endemoniado y comienza a reír; corre 300 kilómetros y regresa junto al veterano. Salta 19 metros en tanto gira sobre sí durante 56 horas. Las cifras chocan el cerebro afiebrado en el más absoluto de los silencios.
Los pies se dilatan, amalgamándose con un algodonoso estar resistente a todos los embates. Carcajadas histéricas e inaudibles no parecen afectar en lo más mínimo a su compañero. El pecho se ensancha y los latidos comienzan a sonar... es el primer sonido que llega luego de 142 años de silencio, calcula Emilio. ¡Pero es perceptible el bombeador de Balbino! ¿Por qué?
Dirige la mirada buscándolo por donde hace instantes fuera su izquierda y no lo encuentra. Se petrifica: está totalmente solo en el blanco-negro.
Asoman ardor en el cerebro y dolor justo al centro del pecho. Comienza a sudar frío (recupera algunos sentidos).

martes, 30 de noviembre de 2010

Fuck(simil) 14 - Escribe: El Titán

Y la pieza se deformó. Como en una pintura de Dalí, las paredes se hicieron líquido y comenzaron a chorrear y a fundirse con el suelo y la oscuridad de la boca del viejo y la oscuridad que trepaba por el cuarto se unieron en un abrazo escatológico. Todo fue desorden, caos, pintura-mundo, mundo-cuadro, y entonces Emilio pensó que esta era la hora, este era el instante máximo que justificaba todos sus vicios y todas sus locuras.

-¿Voy a ascender? ¿Podré jugar al truco con el Jefe?-preguntó, excitado, como un chico alegre.

-Puede ser. Uno nunca sabe que pasa en estos casos. Ni los dioses de la Pormenoridad lo saben. Varía de caso en caso. Y, te aclaro, esto también puede llevarte al mundo de abajo.-el viejo habló un poco como actuando un papel, ceremonioso y circunspecto.

Y la pieza continuó deformándose. Y las paredes y el suelo se hicieron música, música minimalista, galopante, ruidosa y, por momentos, dulce, exquisita, como queriendo engañar a los sentidos, como queriendo vender algo ambiguo (los dioses son obreros del marketing).

-¿Cuánto dura el proceso?

-Calla hijo, por las barbas del quetejeidí, calla…

Y el proceso continuó y fue demencial. Hasta que en un momento, todo se calmó. Se hizo la nada, la nada misma, sin nada, sin algo, solo nada y los dos seres del mundo de las formas que todavía podían usar la lengua y transformar los sucesos en sonidos simbólicos hablaron.

-¿Y esto?-dijo Emilio, asustado.

-Dejame de romper las pelotas, nene, que se yo, que mierda voy a saber si yo soy adicto a las formas y a las rugosidades y mirá donde vengo a terminar, hijo de una gran puta…

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"Fuck(simil) 13" - Escribe: Manco Cretino



Balbino, el sabio que convocara al desconcertado Emilio, le explica que toda la estructura sufrirá cambios que lo ubicarán en el “rol” que en breve dejará de ejercer pues se acerca la Ascensión (¿de ambos?).

-Desde hoy se están produciendo quiebres programados sobre Los Designados, nene
–explica el viejo, algo ceremonial. -Esto se anunció en el Inicio hace ya tantísimo tiempo; también sufriré un trastazo.
-¡Pero eso quiere decir…
–conmovido Emilio intenta ordenar toda la información que recibe pero es interrumpido.
-Pará! No te desveles por mí. Ni por vos, siquiera. Estos cambios nos acercan al Perfecto. No es casual que uno de los Designados fuera el titular de un Ministerio Ordinario. Seguramente habrás oído que recibió una “gracia” en su cráneo por parte de elementos inferiores que responden al mecanismo. Eso es tan solo una vuelta en toda la rosca.
Dicho esto se pone de pie y se dirige a lo que Emilio supone es la habitación en esa miserable madriguera portuaria, donde reside El Oráculo. El muchacho pasea su mirada por el interior de la caseta buscando señas de esa grandeza y no puede hallar más que simpleza. “La genialidad ha de ser otra cosa” piensa.
Una pequeña alacena de fabricación hogareña viste la pared más descascarada. Un par de platos, una taza de chapa enlosada y algunos cubiertos residen en el rústico mueble. Un rincón es ocupado por una garrafa que alimenta la diminuta cocina de una hornalla.
A todo esto Balbino demora sin emitir sonido. -¿Todo bien por ahí? –indaga Emilio.
-'sperá, pibe, ‘sperá. Ya vas a ver –advierte con un hilo de voz apenas audible más allá de la negra boca que lleva a la habitación del viejo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

martes, 15 de diciembre de 2009

"Fuck(Simil) 12" - Escribe: El Titán


Solo quería trabajar. Justo hoy tenía que pegarse un tiro este perdedor, acá, a mi lado, junto a esta botella sucia de ginebra y el polvo de este bar camino al quinto de los Infiernos Dantescos. Así pensaba Caro mientras esperaba al subcomisario para que le tomara la declaración. Ella tenía apenas catorce años pero la sabiduría de la calle-o de la ruta, mejor dicho-le sumaba unos cuantos años a ese cuerpo frágil y a ese alma de promesas rotas. Antes de que Sigfrido se invitara a si mismo al sueño de la pólvora, habían estado charlando.

Al principio ella lo vio como un posible cliente pero al poco tiempo de la charla, se dio cuenta que todo terminaría mal. Él le contó que acababa de matar a un Semi-dios (sic) y que todos los látigos del universo encontrarían el nirvana en su piel gastada. Luego hablaron de la vida, de los fracasos de la vida, de los sinsabores de la vida, de las pesadillas de la vida, etc. Y después fue el arma y el disparo ante la sorpresa de todos y la sangre salpicándole en la cara y un día perdido de trabajo...

sábado, 17 de octubre de 2009

"Fuck(Simil) 11" - Escribe: Manco Cretino



Algo ha cambiado. Mucho ha cambiado.
Las cadenas de noticias hablan constantemente de la muerte del Sr. Ministro desde la noche anterior. Tamaño incidente da origen a una programación de emergencia que llena pantallas, antenas y cables.
Nada saben los señoritos de corbata y saco. Solo hablan del misterioso disparo que atravesó vidrio y nuca tras una trayectoria de 150 metros desde el oeste. Nada saben.
El asesinato del alto funcionario representa un traspié de los que pueden darse en el movimiento sincronizado de una maquinaria. En esta ocasión, se trata de la rotura de un engranaje mayor.
Existen piezas que no se adquieren fácilmente. Tal no es el caso de Sigfrido, que solo ha entrado en el mecanismo para cumplir una única e irrepetible función: efectuar dos disparos. Uno de ellos ha sido el punto de partida de horas de información en los medios; el otro suena horas más tarde y a decenas de kilómetros de allí en su propia sien, ante el espanto de una niña prostituta y algunos parroquianos en un bar de mala muerte. Su madre encontrará en algunos días una buena cantidad de billetes en el mueble del baño.

viernes, 28 de agosto de 2009

Fuck (simil) 10 escribe El Titan

En otra parte de la ciudad, cerca del afiebrado centro, Sigfrido esperaba. Las horas habían pasado con demasiada lentitud, una fila de tortugas interminable. Pero a él no le importaba porque la recompensa sería oro y birra y ocio y mujeres con olor a jabón. En su mano tenía un rifle.

-Che, está bien que agarremos por acá?- dice el ministro a su asesor de confianza, que estaba sentado a su lado en la gran limo del color de las castañas.

-Señor, el recorrido está seguro, no hay fotógrafos esperando, solo las putas en la mansión- responde con cara de baba de caracol.

-Me alegro. Me alegran las cosas cuando van bien, todo calculado, todo en su lugar.-

-Si Señor, lo que usted diga, Señor.-

Cuando pasaban cerca del Parque Mork, el disparo sonó como miles de truenos o como un petardo perdido. Las putas, ese día, no hicieron el servicio...

viernes, 26 de junio de 2009

"Fuck (simil) 9" - Escribe: Manco Cretino





Se les saluda, estimados “leedores”.
A partir de este posteo comenzamos a compartir junto a Uds. la continuación al relato que fuera iniciado hace algunos meses junto a El Titán y a Walter (joven que se desligó de la empresa aduciendo insania; una pena… eso es lo que nos une).
Cada integrante ha aportado desde su blog la continuación a los puntos suspensivos dejados por el último depositante. Aquí nadie sabe qué escribirá su socio (lo que lo hace interesante, claro).
En definitiva, desde hoy solo nos encontraremos aquí con Fuck(símil), “La Historia en busca de algún Fin (en todo sentido)”.

Quién desee releer los “episodios” anteriores, pase y vea:




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...
Cualquiera que lo viera diría que el simple hecho de poner la pava sobre el calentador, es un ritual.
Lo es.
Las aguas burbujeantes dan paso a la absorción de la poción celestial.
- ‘tan buenos los verdes, che – elogia Emilio.
- Aha, pero vos no viniste a cumplir con el rito de adoración a la Pócima Sagrada. Otros son los propósitos.
- ¿Pero cóm…? Está bien, ya lo sabés... –a media sonrisa-. Entonces pregunto: ¿Qué pasó? ¿Por qué no se me respondió al envío del fax, proceso que inicié el Día Indicado?
- Todo tiene un porqué, pibe.
El anciano se acomoda en la silla y continúa cebando mates, ante la incógnita delineada en el rostro de su interlocutor, ubicado al otro lado de la destruida mesa que alguna vez perteneciera al Bar “La Comunión”.
Los interminables movimientos impacientan al joven pero no atina a hacer la más mínima interrupción. Podría ser lo último que hiciera.
Este añejo sabio acompañó a Los Fundadores en las primeras excavaciones hacia el Centro del Ser, allá por los años primarios. Nadie sabe a ciencia cierta su edad; se comenta que tiene todos los años, todas las edades. Tal vez eso explica sus conocimientos.
Es una especie de comodín necesario para realizar diversas jugadas. En este caso es de suma utilidad para el desorientado Emilio, que no es más que un eslabón de poco espesor que recibe suficiente presión en cada tirón.
- Mirá -fija la mirada en los ojos de la visita, a través del vapor del mate-, vos estás acá porque yo te he llamado.
- ...
- Si. Yo hice que ese fax no te fuera respondido, asegurándome que llegaras aquí.
- ¿Cómo? –la angustia de los días pasados escapa en las palabras de Emilio- ¿¡No me podría haber llamado directamente en lugar de... –enmudeciendo abruptamente por efecto de una mínima expresión del viejo, que ya se encuentra de pie junto al calentador, con los ojos cerrados.
- Por la simple razón que ha llegado tu momento, mocoso –sus pausas rozan la eternidad –y las cosas son y serán como tienen que ser; ya hay demasiada letra que así lo dice. Hasta hoy disfrutaste de los beneficios de un peldaño sin demasiados pisotones, haciendo correctamente las tareas que te fueron asignadas en tu iniciación. Esto no es un reproche, simplemente debés saber que hemos entrado en un nuevo ciclo, lo que acarrea cambios.
- ¿Cambios? Pero... ¿es Ud. quien se encarga de anunciarlos? Tenía entendido que su función iba más allá de lo...
- Mi función –interrumpiendo con un tono firme –también va a cambiar, nene. Y vos vas a estar ligado a mi Ascensión. Me queda poco en este... “rol”. Yo ya estoy apuntando al Norte.
- Sigo sin entender.
- Nene... vos me vas a suplantar en este Ministerio.