domingo, 1 de abril de 2012

Compadre Caminante


Algo aturdido ante la insistencia, acepto sacarlo a pasear.
El animal más molesto que existe fue el que elegí por mascota.
Parte de nuestra rutina es hacer esa breve caminata junto al mar. No soy romántico ni algo que se parezca, sino cómodo;  mi departamentito mira justo al Atlántico en este diminuto balneario.
Él insiste en correr enloquecido hacia el centro, hacia el faro, o el vivero municipal, pero cada tanto debo recordarle quien manda.
En ocasiones escapa y se mete en el agua. Es sorprendente verlo disfrutar, meneándose. Es sorprendente y vergonzoso.
Pero quiero a este bicho. Ya son seis años que me hace una gran compañía, sin pedir más que un poco de comida y agua.
En verdad lo quiero mucho. Como que me llamo Sultán.