...
Cayó muerto.
Fulminado.
Su boca entreabierta dejaba ver la reseca lengua, custodiada por los heridos dientes.
A flor de labios alguna palabra que nunca llegó a oírse, tal vez ni se dijo.
Triste mirada blanquecina; buscando la última bocanada de aire, el último redoble del corazón. Pacífica, nunca forzada.
Cayó muerto.
Fulminado.
Su boca entreabierta dejaba ver la reseca lengua, custodiada por los heridos dientes.
A flor de labios alguna palabra que nunca llegó a oírse, tal vez ni se dijo.
Triste mirada blanquecina; buscando la última bocanada de aire, el último redoble del corazón. Pacífica, nunca forzada.
4 comentarios:
10 de junio de 2009 13:57
BUENIIIIIIIIISIMO!!!
besos
11 de junio de 2009 10:01
Al final, consiguió la paz o, por lo menos, ya no pensar en ella.
Saludos
15 de junio de 2009 16:31
que buena muerte!!!
17 de junio de 2009 09:21
la muerte de un sabio? de un revolucionario? ..... de la democracia? abrazo
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